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Ene
El problema de Liren Ding recuerda al del baloncestista Ricky Rubio, pues ambos han sufrido “una enfermedad psicológica, no física” conectada con la presión extrema del deporte de alta competición. En el caso de Ding, en el deporte mental por excelencia. El chino, de 31 años, ha sufrido las consecuencias en forma de falta de sueño, unos serios problemas para dormir, desde que se proclamó campeón del mundo, el pasado abril, y casi no ha jugado desde entonces. Reaparece este sábado en un escenario durísimo: el torneo Tata de Wijk aan Zee (Países Bajos), donde nueve de sus trece rivales…
