03
Dic
Esto, cuando apenas amanecía el domingo en Valencia, frío y un sol peleón y rojo que bañaba de irrealidad la mañana, y 33.000 personas en pantalón corto y tirantes trotando por las aceras, no fue un maratón sino lo más parecido a una cabalgata de Reyes, fiesta del sudor y el talento, promesas de felicidad eterna, y caramelos para todos en forma de récords de todo tipo y color.Miguel Indurain en bicicleta, el orgullo de campeón que no se apaga en Kenenisa Bekele y lección de humildad de Joshua Cheptegei, the King en persona, que enseña a los ateos y…
