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Ene
Enjambres de cazas alemanes atraviesan como mortíferas centellas las formaciones de bombarderos estadounidenses en un cielo surcado por las estelas de condensación y el fulgor asesino de las trazadoras. Un combate furioso, desesperado, se desarrolla allá arriba, en un campo de batalla infinito. Los B-17 caen derribados, picando hacia la eternidad o girando sobre sí mismos como gigantescas hojas de árbol incendiadas. Los pilotos de las Fortalezas Volantes tratan de mantener la formación para no convertir sus aviones en presas solitarias. Y en medio de la tormenta de destrucción, el artillero en la expuesta torreta ventral de uno de los…
